El día 9 de febrero celebramos la campaña de “El día sin papel” bajo el lema “TU CONSUMO CAMBIA EL PLANETA”, en torno al ODS 12 : Producción y consumo responsables. Como las demás campañas de Sostenibilidad que celebramos en el colegio, esta se fundamenta en nuestro proyecto educativo y en la profunda conexión entre la espiritualidad franciscana,  los Objetivos de  Desarrollo Sostenible,  y el Pacto Educativo Global. 

La iniciativa ha implicado a todas las etapas educativas y  ha contado con la valiosa colaboración de los delegados de Sostenibilidad de cada clase (los “ecodelegados”).

Durante este día lectivo, todos hemos procurado prescindir del uso de papel, o minimizarlo al máximo. Un reto que,  a priori , al profesorado y al alumnado nos parecía casi insuperable, pero que afrontamos con entusiasmo, creatividad y  responsabilidad.

Ha sido un día de clases,  de estudio y de aprendizaje de las materias habituales, pero también un día de reflexión sobre las implicaciones que supone para la Naturaleza el actual modelo de consumo de “extraer-producir-desechar”  frente al modelo de “Reutilizar- Reciclar- Reducir”, (el modelo de economía circular). 

Pero la campaña no finalizó  ese día. La siguiente semana  analizamos los datos  recogidos por los ecodelegados sobre el uso de papel durante un día ordinario del curso y durante el “Día sin papel”.   Ese día, el uso de papel se redujo drásticamente,  tan solo se usó el 8 % de la cantidad habitual. Analizamos variables como el gasto de agua y energía, las emisiones de  CO₂, y la  tala de árboles necesarios para la producción del papel blanco que usamos en el cole.  Fuimos conscientes pues del impacto ambiental real de  nuestros hábitos de consumo de papel y el ahorro que supuso nuestro compromiso durante ese día. 

A la vista de los datos, es impresionante la repercusión que supone para el medioambiente  tan solo un  día de minimizar el uso de un material como el papel.   Nuestra campaña demuestra que pequeños cambios en los hábitos de consumo generan grandes resultados: ahorro de agua  y energía, menos emisiones de CO₂, y una menor  tala de árboles.  

La conclusión es clara: nuestro consumo cambia el planeta y, con hábitos sostenibles cuidamos el presente y construimos un futuro más consciente y sostenible .