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Desde nuestro Centro, así como desde la Institución de la que formamos parte, estamos haciendo una apuesta cada vez más ambiciosa por la innovación educativa en nuestras aulas, encaminada a cambios metodológicos, todo ello acompañado de la imprescindible inversión en formación al profesorado.
Así pues, la apuesta metodológica del Centro parte de la reflexión acerca de la propia LOMLOE y los perfiles de salida que ésta establece para el alumnado de las distintas etapas e intenta dar respuesta a los retos que entraña el nuevo marco legal.
Aspiramos a contribuir a consolidar y alcanzar el pleno desarrollo de la persona, así como a fortalecer y afianzar otras capacidades sociales y personales, ofreciendo una educación integral que atienda a todas las facetas del individuo.
Por ello, nuestra metodología educativa vela por el desarrollo de la autonomía del alumnado y, al mismo tiempo, estimula sus capacidades individuales y de trabajo en equipo, potenciando las técnicas de indagación e investigación propias del método científico y las transferencias y aplicaciones de lo aprendido a la vida real.
Este principio exige atender simultáneamente al nivel de competencia cognitiva correspondiente al nivel de desarrollo en el que se encuentran los alumnos, por una parte, y a los conocimientos previos que estos poseen en relación con lo que se quiere que aprendan, por otra.
Solo en la medida en que se produzca un aprendizaje verdaderamente significativo, se consigue uno de los objetivos principales de la educación: asegurar la funcionalidad de lo aprendido; es decir, que los conocimientos adquiridos puedan ser utilizados en las circunstancias reales en las que los alumnos los necesiten (transferencia).
Es necesario que los alumnos sean capaces de aprender a aprender. Para ello hay que prestar especial atención a la adquisición de estrategias de planificación del propio aprendizaje y al funcionamiento de la memoria comprensiva. En este sentido, es muy importante propiciar un espacio para que el alumno reflexione sobre su propio modelo de aprendizaje, propiciando la metacognición, y sea capaz de identificar sus debilidades y fortalezas, para poder optar por distintas estrategias cuando tenga dificultades.
Durante el proceso de aprendizaje, el alumno debería recibir informaciones que entren en contradicción con los conocimientos que hasta ese momento posee y que, de ese modo, rompan el equilibrio inicial de sus esquemas de conocimiento. Superada esta fase, volverá el reequilibrio, lo que supone una nueva seguridad cognitiva, gracias a la acomodación de nuevos conocimientos, pues solo de esa manera se puede aprender significativamente.
De esa manera el alumno establece relaciones ricas y dinámicas entre el nuevo contenido y los conocimientos previos que el alumno ya posee.
Investigaciones sobre el aprendizaje subrayan el papel del medio socionatural, cultural y escolar en el desarrollo de los alumnos. En este proceso, la labor del docente como mediador entre los contenidos y la actividad del alumno es esencial. La interacción entre alumnos influye decisivamente en el proceso de socialización, en la relativización de puntos de vista, en el incremento de las aspiraciones y del rendimiento académico.
Partiendo de esta reflexión inicial, observamos cómo, la sociedad actual nos plantea una serie de retos a los que hemos de plantar cara mediante una propuesta metodológica diversa e innovadora, que se adecue a las distintas necesidades, intereses y capacidades de nuestros alumnos.
Así pues, en la siguiente tabla exponemos las necesidades observadas y el programa y metodología que emprende el Centro para darlas respuesta, si bien es cierto que en la mayoría de casos estas interactúan entre sí y se retroalimentan, colaborando unas con otras en la consecución de los objetivos propuestos. No obstante, la organización se ha hecho atendiendo a aquellas necesidades a las que da mayor respuesta, independientemente de que como se ha dicho afectan también a otras.
Desde diversas materias, sobre todo después de la pandemia, la metodología Flipped Classroom experimentó en el Centro un gran impulso. Todos los profesores disponen de un classroom para cada materia y grupo que nos posibilita suministrar al alumnado materiales de diverso tipo, ya sea textual o audiovisual, y nos permite invertir el modelo de clases tradicional, dando instrucciones online, previas a la sesión de clase, que los alumnos habrán de consultar fuera del aula y trasladando los deberes dentro del aula. De esta manera, transferimos activamente la responsabilidad y la propiedad del aprendizaje del profesorado a los alumnos, que dejan de ser receptores pasivos de información convirtiéndose el profesor en guía para facilitar la comprensión.
En esta metodología la tecnología y las actividades de aprendizaje se convierten componentes clave de la misma y ejercen una influencia fundamental el entorno de aprendizaje del alumnado, al tiempo que conlleva una ventaja adicional al permitir una atención diferenciada de cada estudiante en el aula, facilitando la enseñanza multinivel.
La implantación de esta propuesta metodológica en todos los centros de nuestra Fundación ha venido acompañada de un proceso de formación del profesorado a lo largo de varios cursos que nos ha permitido implementear de forma vertical en todas las etapas del Colegio, un proyecto interdisciplinar por trimestre; organizado en tres ámbitos diferentes: Ambito cientifico-tecnológico en el 1º trimestre; Ámbito lingüístico-social en el 2º trimestre y Ámbito Artístivo y Audio-visual en el 3º trimestre.
El ABP es una estrategia metodológica para una educación activa, en el que los estudiantes aprenden el temario a través de la realización de proyectos. Se fundamenta en conectar los intereses del alumnado con los contenidos de la materia, con el currículo, para que se produzca el aprendizaje, parte por tanto de la observación del alumnado y su entorno y del conocimiento de sus intereses.
Además, se centra en la oportunidad de aplicar lo que han aprendido en proyectos concretos, realistas, en los que ellos son los responsables de planificar, investigar y presentar el resultado final. Es decir, el ABP es un modelo que requiere de la implicación de los estudiantes y su empoderamiento al ser protagonistas de su propio proceso de aprendizaje.
El mayor beneficio del aprendizaje basado en proyectos radica en que desarrolla en el alumnado competencias y capacidades que superan las propias de los contenidos curriculares, como el desarrollo del pensamiento crítico, la mejora de las habilidades sociales, la creatividad, el emprendimiento, la gestión de la información, la colaboración, la toma de decisiones, la investigación y experimentación, el debate y la mejora en la comunicación, la elaboración y evaluación de proyectos propios con aplicación en el mundo real… Todo ello es esencial para el desarrollo de los desafíos de la vida real y el éxito en el mundo laboral.
Este aprendizaje aunque requiere de un mayor esfuerzo y tiempo por parte del alumno es el que va a desarrollar más fuertemente su aprendizaje teórico y práctico.
En el ApS encontramos una metodología que aúna el compromiso social con el aprendizaje de conocimientos, habilidades, actitudes y valores. Constituye así el camino para uno de los primeros objetivos de la educación que es formar buenos ciudadanos con sentido cívico, capaces de implicarse en mejorar la sociedad y no sólo preocupados por su crecimiento individual.
Nuestro alumnado, a pesar de ser niños y jóvenes, son ciudadanos capaces de provocar cambios en su entorno mediante proyectos de servicio.
Con este método de aprendizaje los chicos y chicas encuentran sentido a lo que estudian al aplicar sus conocimientos y habilidades en una práctica solidaria, a través de propuestas educativas que integra el servicio a la comunidad y el aprendizaje académico. Así, van a formarse trabajando sobre necesidades reales del entorno con el objetivo de mejorarlo ya que parte de necesidades, problemas o retos reales que presenta el entorno próximo. Así pues el aprendizaje-servicio comienza con un ejercicio de análisis de la realidad y de crítica para determinar qué intervención pueden llevar a cabo para mejorar las deficiencias detectadas.
Con esta metodología queremos:
– Potenciar el aprendizaje significativo y competencial a partir de práctica real.
– Incrementar la autonomía, la responsabilidad y la creatividad en el aprendizaje.
– Favorecer la sensibilización sobre temas de justicia social.
– Actualizar y enriquecer la docencia.
– Conectar la escuela con la sociedad y potenciar el trabajo en red con otros agentes sociales.
– Fomentar la responsabilidad social del centro escolar.
Propiciamos espacios y tiempos para que el alumno reflexione acerca de su propio proceso de aprendizaje. El principal objetivo es que el alumnado, de una manera individual o colectiva discuta sobre su pensamiento por medio de la reflexión y el razonamiento. Este proceso ayuda a reflexionar al alumnado sobre su pensamiento en relación con un tema concreto así como darse cuenta de si en algún momento ha cambiado ese pensamiento y por qué ha ocurrido.
Son formas de ordenar las ideas y los conocimientos con múltiples utilidades: organizar opiniones, designar grupos, jerarquizar los pensamientos, adaptar el estudio o el repaso para dar mayor prioridad a los conocimientos que peor se manejan.
De este modo, practicamos hábitos que ayudan a los alumnos a pensar de manera lógica y a mejorar su capacidad de comprensión y llegar al pensamiento eficaz, entendido como la elección meditada de una estrategia para escuchar mejor, resolver un problema o tomar una decisión.
Desde hace varios cursos viene siendo un reto en el Centro la posibilidad de aplicar la gamificación en nuestras aulas. Con la aplicación de técnicas específicas originarias del entorno de los videojuegos buscamos promover una mayor implicación del alumnado en el proceso de su propio aprendizaje, al tiempo que se incrementa su motivación e interés y logrando así un aprendizaje más significativo.
Uno de nuestros objetivos básicos de la aplicación de la gamificación en el aula es convertir una actividad, a priori aburrida o rutinaria, en algo motivante, en un desafío, para así conseguir una mayor implicación del alumnado y mejorar sus resultados.
Por otra parte, más allá de una mera atención a la diversidad que responda a la integración o la inclusión de las personas con mayores necesidades o discapacidad, en nuestro Centro aspiramos a la personalización de la enseñanza, enfocándonos en la capacidad de todos los alumnos.
Es un hecho asumido por las actuales tendencias educativas, así como por la investigación que las respaldan, que los grupos heterogéneos promueven cotas de aprendizaje más altas. Así pues, para que nuestra apuesta por aulas inclusivas funcione, se hace necesario establecer niveles de instrucción dentro de cada una de las lecciones de clase.
Así pues, en el marco del enfoque de la enseñanza que propone el Diseño Universal del Aprendizaje, DUA, fomentamos la aplicación por el profesorado de la Enseñanza Multinivel en las distintas materias, de manera que el alumno se sitúe en el centro de toda nuestra labor.
Mediante la Enseñanza Multinivel queremos planificar estratégicamente los distintos elementos que conforman una unidad didáctica con el fin de enseñar unos mismos conceptos a estudiantes con competencias, conocimientos, preferencias y estilos de aprendizaje distintos, en un entorno que genera bienestar personal y social y, de este modo, individualizar la enseñanza y flexibilizarla. Se trataría de programar y desarrollar objetivos, contenidos y actividades que incluyan a todos, pero vislumbrando distintos niveles o ritmos de aprendizaje, con el fin de enseñar una misma lección en un aula heterogénea respondiendo a las necesidades de cada estudiante y, todo ello, partiendo de unos contenidos mínimos comunes para todos y del perfil de salida establecido por la LOMLOE
La codocencia es una metodología de trabajo colaborativo por la que dos o más docentes imparten clase al alumnado de manera simultánea en el mismo aula, compartiendo el mismo espacio y objetivos de aprendizaje; lo que permite una mayor atención al alumnado y repercute positivamente en la inclusión.
La codocencia aporta numerosos beneficios tanto a los docentes como al alumnado a nivel académico y de desarrollo personal y social. Entre ellos estaría el trabajo en equipo, la colaboración, una enseñanza más centrada en los estudiantes, mejora de la comunicación, mayor creatividad… El impacto positivo también repercute en los alumnos con necesidades educativas especiales, así como en la integración de los procedentes de otros países o minorías.De este modo, en el Centro la codocendia se desarrolla según 6 modelos, aplicando uno u otro en función del objetivo que se pretende alcanzar en cada momento:
En proyectos que estamos llevando a cabo en el Centro como las tutorías verticales o los ABP, hemos podido comprobar cómo esta metodología de trabajo, ya que, la propia dinámica de la actividad en buena medida así lo exige emerge como la más adecuada para el desarrollo satisfactorio de la misma.
Esta metodología activa consiste en organizar la clase en grupos mixtos y heterogéneos para que los alumnos puedan trabajar de forma coordinada, completar tareas y profundizar su aprendizaje. Con ello promovemos el desarrollo de habilidades como la comunicación, empatía, resolución de problemas, organización y gestión, etc.. En un principio el profesor diseña inicialmente el proyecto, pero después su misión es orientar las interacciones dentro del grupo, y guiar el proceso de aprendizaje que lideran los alumnos.